No creo que nadie la considere un nuevo clásico de Halloween, pero sin duda es una experiencia que se nutre de buenas vibraciones. No me encantó pero sí disfruté con la tensión.
A veces, muerto es mejor, y esa es una lección que 'Pet Sematary: Bloodlines' debería haberse tomado muy en serio. Tal vez sea hora de dejar que esta saga de terror descanse en su tumba.
Extrañamente simplificada. Es difícil culpar a una película con intenciones tan nobles, pero eso no significa que 'Call Jane' no pudiera haber hecho un mejor trabajo.
Sufre un poco de un ritmo algo anquilosado y de algún momento algo melodramático, pero su mezcla entre historia y terror hace un muy buen trabajo a la hora de convertir 'Detention' en una saga única.
Un enfoque menos trivial y más directo es lo que la historia necesitaba, pero no lo hallarás aquí. En su lugar, encontrarás una serie que a veces resulta divertida, centrada en personajes que no destacan por su inteligencia.
Desde el punto de vista formal, "Light & Magic" presenta la estructura habitual de un documental. Sin embargo, al tratar un tema tan innovador como los efectos especiales, no logra ser realmente revolucionario. A pesar de esto, en el plano emocional, resulta prácticamente irresistible.
Es muy entretenida y está bien producida. Sin embargo, no puedo evitar pensar que su obsesión con Martha la desvirtúa, lo que impide que una buena serie alcance su máximo potencial.
Affleck es su único atractivo real. Su actuación divertiday grosera insufla el oxígeno necesario a los pulmones de la película, pero al fin y al cabo, esta no es su historia, y realmente debería haberla sido.
Mientras que la primera parte hacía un trabajo aceptable recreando el estilo de los 90, no hay un solo momento en el que la segunda parte invoque una genuina sensación de los 70. Su verdadera fuerza reside en sus personajes.
La segunda temporada profundiza en el corazón de las tinieblas. Los movimientos de cámara de Fincher son siempre precisos y efectivos al acompañar la acción, logrando resultados asombrosos.
Francis Ford Coppola presenta una propuesta irresistible. Su dirección es sumamente aguda e inteligente, lo que la convierte en una obra digna de atención.
Como ejercicio de estilo, funciona. Sin embargo, se queda sin impulso. Una vez que se establece la premisa, la película no logra mantenerse durante mucho tiempo.
Quiere darle a Pamela Anderson el respeto que nunca consiguió a lo largo de su carrera, pero también busca ser emocionante y entretenido. Es un divertido y sorprendentemente tierno viaje de regreso a los 90.