Una película bastante buena es una parodia cariñosa y visualmente creativa de las películas policiacas, las sagas de superhéroes y la tensión entre perros y gatos, aunque puede resultar un poco agotadora.
El guion sigue fielmente las etapas tradicionales de las películas deportivas, pero en su desenlace se vuelve más complejo, ofreciendo una experiencia igualmente gratificante.