A pesar de la sencilla cuestión que subyace en la película, Carax se centra más en combinar imágenes y sonidos impactantes que en ofrecer una auténtica visión del hombre que los crea.
Lo que podría haber sido una narrativa común en Netflix, en manos de creadores más inexpertos, se transforma en una profunda exploración sobre el sentido de pertenencia, con menos clichés de lo que se podría anticipar.
Al cineasta le siguen gustando los sustos, pero 'Smile 2' sugiere que esta saga de terror podría tener mucho futuro como una antología de estudios de personajes.
El primer trabajo como director de Shane Atkinson refleja la influencia de los hermanos Coen, pero cuenta con un elenco tan divertido que se sostiene por su propia fuerza.
Aunque la trama pierde impulso y en ocasiones parece tambalear, la dirección visual de Guan asegura que 'Black Dog' mantenga su atractivo en todo momento.
Consigue combinar un divertido retrato de una época histórica con preguntas universales sobre si es posible construir una sociedad humana sobre los cimientos de algo que no sea la violencia.
'Candy Land' logra adentrarse en una subcultura cautivadora, sin esquivar la dura verdad de la vida diaria. Es una obra entretenida donde los aspectos más oscuros se revelan con sutil ironía.
La película evoca la inconsciente tontería característica de los grandes éxitos de los años 80. Aunque la llave de cristal no se asemeja a Missouri y Gyllenhaal no es un Patrick Swayze, el espectador podrá revivir la nostalgia de una era más simple al disfrutar de este tipo de cintas en la gran pantalla.
'Firestarter' te adormece con una falsa sensación de seguridad antes del mayor susto de la película, que se produce cuando pasan los créditos y te recuerdan que se pagó dinero de verdad para hacerla
Una historia neo-noir por excelencia no estará realmente acabada hasta que el público proyecte sus propios miedos en los rincones oscuros que no consigue iluminar.
Una sorprendente joya de enero. La continuación de Christian Gudegast supera las carencias del thriller previo, convirtiéndose en una experiencia mucho más amena y satisfactoria de lo que se anticipaba.
Nick Cassavetes parece tener dificultades para determinar si su intención es crear un thriller ligero o realizar un profundo análisis del mal, lo que perjudica la experiencia del público.
Tiene un ritmo similar al de una típica película de negocios que podrías ver en un vuelo. Resultaría ideal como entretenimiento para una familia victoriana que se aburre durante un largo viaje campestre.
La película de terror, al enfocarse en los niños como seres humanos, logra formular preguntas profundas. Sus respuestas, en muchas ocasiones, se perciben como una crítica a la sociedad actual en lugar de responsabilizar a individuos, ya sean inocentes o no.
No hay escasez de grandes películas sobre exorcizar demonios de los cuerpos de la gente, pero esta podría ser la mejor película sobre tratar de mantener uno dentro.
A pesar de no ser tan original como otras películas que busca replicar, resulta ser un fuerte recordatorio del destino trágico y absurdo que el sistema de vivienda actual nos está llevando.