La película nos conduce de manera inteligente hacia una profunda reflexión sobre épocas pasadas marcadas por un optimismo engañoso en relación con los valores nacionales.
'The Commune' parece buscar la aprobación universal, aunque su intento de sentimentalismo resulta discutible, aliñada con un intrigante pero confuso matiz de amargura.
Gillespie logra un buen equilibrio en el tono de la película. Sin embargo, los esfuerzos de los cineastas por conectar con el público son una de las debilidades de 'I, Tonya', ya que resultan demasiado simples y fáciles de aceptar como para ser realmente convincentes.
La película de Jacobs realiza algunos intentos inteligentes para modernizar la comedia de segundas nupcias en la época de los smartphones, pero padece de una rigidez teatral notable.