Una de las peores películas de Ozon hasta la fecha. Con el avance de la historia, se vuelve cada vez más ridícula y Ozon parece perder el control sobre el material.
Uno de los dramas sobre adicción más sombríos jamás realizados. Su originalidad y frescura surgen de la relación entre sus dos protagonistas, así como de la desgarradora simplicidad de su narrativa e imágenes.