No rompe moldes, pero es agradable ver otro ejemplo de comedia desenfadada que no teme dejar que sus personajes sean humanos e incluso a veces desagradables.
Hecha como una parodia deliberadamente exagerada de 'Jaws', o como una imitación cínica de baja calidad, lo cierto es que resulta tan mala que se convierte en algo bueno.
Viendo la película en este momento, se percibe un cierto anacronismo. Aunque la trama se desarrolla en 1789, el estilo y el tono evocan más a 1962. Hoy en día, pocas películas mantienen esta esencia.