Aunque no se desvelan los secretos detrás de las motivaciones de Alex Lowe para escalar, ni se profundiza en su personalidad contagiosamente exuberante, la película resulta inevitablemente confesional y catártica.
No sólo juega en la nieve: tiene una línea de conservación muy consciente, que destaca cómo el cambio climático ha afectado negativamente al ecosistema del Ártico.
Al principio, parece una simple disputa entre vecinos. Sin embargo, cuando Morris adorna su hogar con 200.000 luces navideñas y solicita un camello, la situación se vuelve mucho más intensa.
Es cierto que salir con alguien en un mundo misógino es aterrador, y Fogel y Ashford reconocen las formas sutiles en que el miedo puede meterse a través de la incertidumbre. Ojalá confiaran en que su público hiciera lo mismo.
Puede que salgas de 'The Storms of Jeremy Thomas' viendo a Jeremy Thomas como un individuo intrigante, sin embargo, es posible que no lo percibas como el rey del cine que Cousins pretende que sea.
Aunque es difícil que se incorpore al selecto grupo de comedias románticas, los carismáticos protagonistas y sus observaciones cómicas evocan la esencia de Ephron, a quien se rinde homenaje en esta película.