Rick Famuyiwa intenta extraer risas del arte de planificar una boda cuando los participantes son de razas diferentes. El resultado es tan divertido como un informe del censo.
Tiene momentos divertidos, y mantiene tu atención, pero ciertamente no merece la pena ir corriendo al cine y pagar por ella. Puedes verla por la TV en una tarde que no tengas nada que hacer.
Por qué buenos actores como Forest Whitaker y Liev Schreiber han aceptado papeles protagonistas en este fallido esfuerzo es quizás la pregunta más interesante que plantea el film.
Aunque comienza como un thriller estilizado que transmite una palpable sensación de amenaza, la trama da tantos giros absurdos que acaba socavando su premisa inicial.
Esta farsa sobre lo oculto tiene un potente sentido del humor. Su filo cómico y unos diálogos potentes elevan la calidad de la película por encima de la mayoría de los romances adolescentes.
El director Jon Turteltaub, conocido por 'La búsqueda', utiliza una abundancia de gadgets y dispositivos en su obra, confiando en que esto nos distraiga de la evidente falta de coherencia y atractivo en la trama.
'Stardust' ilumina la pantalla con una espléndida fábula de heroísmo y romance. No tienes que ser un fan de la fantasía para disfrutar su considerable extravagancia.
Un juego mental de alto octanaje que se disfruta mejor si se sigue el consejo de uno de los principales personajes: 'El Código Fuente es un regalo. No lo desperdicies pensando.
Al final, la historia intenta ser tan compleja e ingeniosa que pierde fuerza y se vuelve extraña. Además, se caracteriza por un exceso de violencia, en ocasiones informal y gratuita, que no se justifica en lo que debería ser una película de 'polis colegas'.
El director Roland Emmerich presenta una serie de escenarios extravagantes, pero la química entre los actores principales logra compensar la artificialidad de la historia y las explosiones excesivas.
'The Other Guys' es un sketch de Saturday Night Live que se siente alargado. Lo que podría haber sido entretenido en 15 minutos, y lo es en 45, no logra sostener la diversión a lo largo de una película de larga duración.
Con su estilo imperturbable, puede ser dura de ver en ocasiones. Pero merece la incomodidad por la adrenalina de la trama y la fascinante interpretación de Washington.
Aunque no tiene las canciones pegadizas de 'Encantada' o los diálogos ingeniosos de 'La princesa prometida', 'Cenicienta' hechiza con su estilo arrebatador y su atemporal mensaje de resiliencia, decencia y bondad.