Ultra predecible, la historia consiste en una serie de escenas familiares y poco originales que se entrelazan en un verdadero desastre cinematográfico.
Una aventura entretenida que capta la atención de todas las edades. Ofrece a los niños emoción y una heroína entrañable, al tiempo que evoca en los padres los clásicos de su infancia.
Parece como si estuviera forzando un sentido de la maravilla y el asombro en los jóvenes espectadores, más que permitir que una historia interesante se desarrolle con naturalidad.
Funciona como una sitcom que se extiende demasiado. Este tipo de películas no deberían superar los 90 minutos. Es un entretenimiento bienintencionado, aunque simple.
Desprende una fuerte sensación de que es algo que ya hemos visto antes. Es la nada divertida secuela de la igualmente poco divertida 'Are We There Yet?', de 2005.
Ni siquiera Bill Murray podría salvar a Garfield. Quizás el comediante, tan perfecto como actor sardónico en 'Lost in Translation', se metió demasiado profundamente en el personaje.