Su punto fuerte reside en su representación intensa de un hombre que ha perdido la dignidad y la sexualidad por culpa de sus espantosas heridas. Una película elegíaca y cautivadora.
Junto a los momentos de humor irónico y sus estupendas interpretaciones, el elemento político le presta suficiente seriedad para contrarrestar cualquier sentimentalismo. Pura magia
La película comienza de manera poco atractiva, con diálogos cargados de arrogancia y monotonía. Sin embargo, logra destacar al sumergirse en temas de dolor y nostalgia. El desenlace, en cambio, resulta siendo un tanto desmedido.