Tenía posibilidades pero se queda a medio gas. Presenta serios problemas en su planteamiento y debe tratar a los espectadores como lo que son: personas inteligentes que exigen un mínimo de calidad en la ficción nacional.
Es una apuesta que necesita desarrollarse mucho más, ir un paso más allá. Buenos personajes, buena historia y buena ambientación, esas son las bazas de esta serie que debe crecer, evolucionar y mejorar para lograr ser adictiva.
Miguel Ángel Muñoz cumple con su papel protagónico. La serie tiene un ritmo pausado y no destaca especialmente, pero puede resultar entretenida para algunos espectadores. Solo queda esperar si la historia gana dinamismo en los próximos episodios.
Un viaje vital que te enamorará a golpe de emoción y verdad. Todo sobresale en esta serie que llegó sin apenas hacer ruido y que se ha convertido en uno de los grandes regalos que la ficción española nos ha dado en los últimos años.