La película logra alternar entre un relato de terror clásico y un drama rural intimista, fusionando ambos géneros para narrar una historia que es a la vez sugerente, desconcertante y, en última instancia, conmovedora.
Potenciada por la narración y las interpretaciones, logra sumergirnos en la forma de entender el mundo de toda una sociedad. Pura emoción y conmoción tras haber asistido a una historia dolorosa y a sus detalles más íntimos.
A pesar de su ambición, no logra alcanzar la profundidad emocional que la trama requiere. Sin embargo, es importante resaltar el excelente manejo del sonido y reconocer la notable actuación.
Julián Génisson brilla en esta impresionante comedia, mostrando su habilidad como hipnotizador y su singular capacidad para capturar la extraña realidad que nos rodea.
El segundo trabajo del cineasta lituano Ignas Jonynas revela su talento como un intrépido explorador de la condición humana, destacándose por su habilidad para emplear el lenguaje audiovisual de manera impactante y sorprendente.
Durante poco más de una hora, se presenta una visión de la masculinidad que rompe con los estereotipos tradicionales. La película evoca emociones profundas y conflictivas que resuenan en el espectador.