La precisión tanto histórica como geográfica es cuestionable y la historia presenta algunos cabos sueltos. Sin embargo, los seguidores de Gitai podrán disfrutar de varios planos visualmente impresionantes.
La trama se transforma poco a poco en una colección de escenas que pierden su atractivo debido a la autoindulgencia, personajes débiles y la falta de una coherencia dramática.
Un intenso y sobrio choque existencial entre un padre y su hijo, filmado de forma magistral. Las interpretaciones de todos los actores son realmente destacadas.