A pesar de su ambición estilística y de sus intentos por reflejar elementos contemporáneos, 'Robin Hood' no logra convencernos debido a la falta de coherencia en su narrativa.
Adulta pero no demasiado seria, repleta de acción sin caer en lo juvenil. No solo es la película de Robin Hood, sin melena, que hemos estado esperando durante décadas, sino que también se trata del trabajo más entretenido de Ridley Scott y Russell Crowe desde Gladiator.
Una alentadora puesta en escena pronto desciende hasta convertirse en un sucio embrollo, dejándote con las ganas de haber preferido ver de nuevo 'El nombre de la rosa' en su lugar.
Un retrato afectuoso pero implacable. Este enfoque con varias perspectivas resulta valioso. Las entrevistas de Matthews son tanto reveladoras como emotivas.
Violenta, tonta, vergonzosa, torpe y confusa. Atrae a un público juvenil y, en ocasiones, resulta ofensiva. Sin embargo, hay momentos en los que logra ser un poco divertida.
Nunca aburre. Está interpretada de forma atractiva por un reparto que incluye a Sienna Miller, Sam Worthington y Luke Wilson, y también está magníficamente montada.
Si la historia, el director y el reparto secundario hubieran sido mejores, Martin podría haber hecho a Clouseau suyo. Aun así, no es tan mala como la de Roberto Benigni.
Es recomendable ver la película solo por la emocionante acción y el impresionante trabajo que se ha hecho con Alita. Sin embargo, el aspecto cyberpunk no destaca y la trama resulta torpe.
Mike Flanagan explora con cautela elementos de la religión y el terror. La serie resulta ser una propuesta intrigante que ofrece una perspectiva renovada sobre un concepto atemporal.
Tan audaz como el 'Blade Runner' original y aún más deslumbrante. Su estética es impresionante y aborda temas tan desgarradores como complejos. Sin duda, una de las obras más destacadas del 2017.