Jardin logra potenciar y mantener la energía a través de una actuación excepcional, un montaje ágil, una iluminación de neón estratégicamente ubicada y un vibrante diseño de sonido.
El documental destaca por su tensión y eficacia, complementado con atractivas animaciones que enriquecen las obras de arte de sus protagonistas, lo que lo convierte en una pieza cinematográfica excepcional.
La trama avanza de manera dinámica, superando ciertos clichés del género. Brody ofrece una actuación excepcional, su expresión facial y mirada comunican una gran profundidad.
Las complejidades de la paternidad son excesivas y poco claras. A medida que el conflicto entre los protagonistas se desarrolla, se pierden las oportunidades para ofrecer matices.