Su conflicto resulta tan común como su título pensado para atraer público. La narración es adecuada y efectiva, pero la trama de Joe apenas logra desarrollarse.
Siendo más un ideal que un personaje, Steve no tiene el coraje necesario para que sus intentos de convertirse en el mejor espía posible lleguen a buen puerto.
Una serie que en sus tres primeros episodios no logra alcanzar el nivel de indecencia que el público esperaba, ni muestra el potencial que un talento como Cattrall merece.
Washington brilla nuevamente en un papel que se adapta a la perfección, destacándose en el corazón de una serie cuidadosamente elaborada y de calidad impactante.