El relato se enfoca en el asesinato de personas inocentes, lo que le permite desarrollar una narrativa intrigante. Sin embargo, no logra contar de manera efectiva lo que realmente ocurrió.
El inicio es más efectivo, ya que se adentra en el mensaje de Q de manera audaz. Sin embargo, hacia el final, se transforma en un conglomerado de elementos periodísticos realmente intrigantes combinados con aspectos menos relevantes.
El angosto carril por el que la serie ha de transitar debe estar en contar la alegre historia de 'the Dale' sin dejar de lado a su creadora. Por suerte, cumple en ambos aspectos.
Las actuaciones de Ruffalo destacan en la serie, brindándole un gran peso. Aunque cuenta con aspectos recomendables, no logra superar ciertos problemas de credibilidad que lastran su desarrollo.
Un producto que no capta la esencia de la creatividad que ofrecen las tecnologías y que no desarrolla adecuadamente a sus personajes. En definitiva, es un intento fallido de un autor talentoso.
La serie carece de habilidad para manejar la incertidumbre, lo que la convierte en una experiencia difícil de disfrutar. Se lamenta que no se haya explorado una narrativa más sutil, conmovedora y profundamente humana en medio de su temática apocalíptica.
Un análisis profundo de los personajes que resulta satisfactorio y revelador, abordando cómo la revolución sexual ha decepcionado tanto a hombres como a mujeres.
Ratifica que el director es un especialista en explicar los lazos que unen a las distintas personalidades en medio de una crisis compleja. Ofrece una excelente aproximación a Nixon para aquellos que no sepan nada sobre él.
Una sofisticada máquina de bromas que atraerá particularmente a los aficionados de la cultura. Al igual que sus personajes, la serie está descubriendo su identidad y lo logra de manera estilizada.
Carece de originalidad más allá de un estilo chabacano y ordinario que parece destinado a familias con niños jóvenes, probablemente el único tipo de espectador que pueda digerir la vacuidad de esta serie.
Lil Dicky logra que la serie sea entretenida, aunque no logra elevar el contenido. Sin embargo, es fácil imaginar cómo podría funcionar con un enfoque diferente.
La confianza mostrada en el primer episodio, junto con su habilidad para equilibrar la dureza y captar tanto el humor como la melancolía de la vida en Estados Unidos, es lo que convierte a esta serie en algo extraordinario.