A lo largo de dos horas, 'A Very Royal Scandal' se desarrolla de manera interesante e inteligente. Sin embargo, la última hora, donde se explora la relevancia del contexto cultural y sus efectos, presenta un enfoque más débil.
'The Veil' se vuelve superficial antes de desvanecerse por completo en sus episodios finales, en los que casi ninguno de sus enrevesados desenmascaramientos cala hondo ni en la trama ni en los personajes.
Es una película bastante débil, típica de los lanzamientos directos a vídeo de finales de los años 90, que se ha alargado en 10 episodios abrumadores de media hora cada uno.
Un trabajo francamente entretenido. Es sin duda la miniserie de Netflix de Flanagan más específicamente tópica, alimentada por una ira a menudo palpable.
Convierte las ideas en tópicos y pone en primer plano temas bélicos genéricos, un misterio poco misterioso y se apresura impacientemente a conectar los hilos narrativos paralelos de forma poco convincente.
Un sano equilibrio entre lo divertidamente ridículo y lo sencillamente ridículo, con una narrativa audaz y de calidad, realzada por un reparto de primera y unos sólidos valores de producción a lo largo de varias épocas.
Los documentales sobre 'American Gladiators' no logran ser imprescindibles, pero para los seguidores de la franquicia resulta emocionante poder rememorar su historia.
Evita casi todo lo que sea reflexivo, y como thriller erótico, escrito y dirigido por hombres, su marcha superior se detiene en 'miradas hambrientas' en contraposición a la provocación sexual real.
A pesar de sus altibajos, hay suficientes elementos que logran captar el interés, lo que me hace tener ganas de ver la tercera entrega, tal vez incluso antes de que transcurra tanto tiempo.
Construida de manera inteligente y repleta de vías para futuras investigaciones. No es sorprendente la tristeza a la que induce, ni la pura rabia que genera.
Una narrativa cautivadora se ve empañada por una ejecución deficiente y un relato monótono. A medida que progresa, se transforma en distintos documentales que resultan irritantemente comunes.
No se limita a ser una simple celebración vacía de la nostalgia de los 90, lo cual es admirable; sin embargo, carece del fundamento intelectual necesario para que sus ideas más ambiciosas resulten creíbles.