Aunque no son los 80 minutos más estimulantes, es una película con la que se identificará mucho cualquiera cuya adolescencia haya estado remotamente plagada de angustia.
Mantiene con facilidad los puntos fuertes de Smith, diálogo y humor procaz, aunque subraya sus puntos débiles como director, en el mal ritmo de sus escenas.
La narrativa de Rockwell es impresionante, pero es Cassel quien realmente brilla, mostrando que su talento se mantiene intacto desde sus días con Cassavetes.
Combinando géneros y siendo emocionalmente atrevida, esta es la película artística de Cameron Crowe, que destaca por su belleza visual y profundidad reflexiva.