Una película que respeta a sus predecesoras. No alcanza nuevas alturas, pero es, sin embargo, una película atractiva y bien realizada que hace bien su trabajo.
La voluntad de Glen de aportar peso y seriedad a las secuencias de acción logra momentos realmente emocionantes; sin embargo, su esfuerzo se ve empañado por la superficialidad de las caracterizaciones y la falta de claridad en la construcción de la trama.
Una aventura bélica convencional que busca reflejar la dureza de 'The Dirty Dozen' de Robert Aldrich, aunque carece del distintivo nihilismo que caracteriza a la obra original.
Pocos cineastas logran llevar a cabo este tipo de experimentación en una fase tan avanzada de sus carreras, y Hitchcock merece reconocimiento por su valentía en hacerlo.
La secuela de 'Charade' no alcanza el nivel de la película original, sin embargo, a pesar de contar con Gregory Peck y Sophia Loren en lugar de Cary Grant y Audrey Hepburn, resulta ser un entretenimiento satisfactorio y bien elaborado.
La película presenta un elenco destacado y una estética visual impresionante, filmada en los Alpes suizos. Gran parte de la obra utiliza composiciones sorprendentes de blanco sobre blanco.
A pesar de la evidente energía en la edición, no pareciera que esta película sea de Don Siegel, un director conocido por su excelencia en el género de acción.
Esta cinta de 1958, dirigida por Yasujiro Ozu y su primera en color, se caracteriza por su suavidad, sobriedad y una elusividad que resulta en una experiencia tranquilamente satisfactoria.