Alfred Hitchcock logró superar este primer hito en múltiples ocasiones a lo largo de su carrera; sin embargo, sigue siendo una obra destacada por su capacidad de entretener.
Una película 'noir' cautivadora y cruda, donde la dureza de la trama y las intensas emociones de un thriller policial se ven matizadas por una delicatez onírica y una melancólica abstracción.
Es una película de acción exagerada que puede entretener en televisión, pero que en el formato cinematográfico se vuelve pronto tediosa y sin profundidad.
Una película que respeta a sus predecesoras. No alcanza nuevas alturas, pero es, sin embargo, una película atractiva y bien realizada que hace bien su trabajo.
La voluntad de Glen de aportar peso y seriedad a las secuencias de acción logra momentos realmente emocionantes; sin embargo, su esfuerzo se ve empañado por la superficialidad de las caracterizaciones y la falta de claridad en la construcción de la trama.
Una aventura bélica convencional que busca reflejar la dureza de 'The Dirty Dozen' de Robert Aldrich, aunque carece del distintivo nihilismo que caracteriza a la obra original.
Pocos cineastas logran llevar a cabo este tipo de experimentación en una fase tan avanzada de sus carreras, y Hitchcock merece reconocimiento por su valentía en hacerlo.
La secuela de 'Charade' no alcanza el nivel de la película original, sin embargo, a pesar de contar con Gregory Peck y Sophia Loren en lugar de Cary Grant y Audrey Hepburn, resulta ser un entretenimiento satisfactorio y bien elaborado.