Los rasgos son bastante convencionales y la trama poco sorprendente; se necesita un gran actor para vender un retrato tan duro y complejo. Afortunadamente, Majors hace maravillas con el material.
Gracias a Ewing y a sus dos excelentes interpretaciones, el romance de Iván y Gerardo se convierte en una historia épica y ardiente sobre la experiencia del indocumentado en la que el amor actúa como fuerza unificadora.