Un réquiem caótico para un hombre disperso, en el que destaca la increíble actuación de Benjamin Dickey en el papel de Blaze Foley. Foley tiende a alejarse según se desarrolla la película.
Un biopic de mafiosos incoherente. Es extraño mencionarlo considerando que fue acusado de asesinato, pero John Gotti merece una representación más digna que este proyecto amateur.
Hugh Jackman brilla en un espectáculo alegremente disparatado digno de P.T. Barnum. Una película a la que no le preocupa lo que sientas siempre y cuando no pidas que te devuelvan el dinero.
Hay un espectro acechando a Europa: el de los biopics mediocres. La película está bien lograda y resulta apasionante, pero le falta enormemente el fervor enérgico que se siente en su documental nominado al Oscar.
Un biopic muy poco imaginativo. La película de White no logra funcionar cuando altera la historia original, y se pierde por completo al intentar resumirla.
Es un retrato valioso porque profundiza en los conflictos internos de Miyazaki y muestra el impulso irrefrenable y las dudas que tienen muchos artistas.
Una historia de la guerra civil que carece de impulso y grandeza. Este biopic no logra definirse entre ser un filme bélico épico o una mera lección de historia.
Una hilarante comedia que cuestiona el valor de la monogamia en un mundo carente de sentido. Aspira a la misma profundidad cómica que hizo de 'Groundhog Day' un hito cinematográfico.
El asombroso segundo largometraje de Schoenbrun logra conservar el intenso miedo de su debut de micropresupuesto y explorar en profundidad sus emocionantes heridas de descubrimiento, incluso abordándolas a una escala mucho mayor.
90 minutos con Riseborough y Abbott enfrentándose en una guerra psíquica ultraviolenta son mucho más satisfactorios que la mayoría de las películas nominadas al Óscar de 2020.