El filme parece carecer de un enfoque personal. Aunque su temática es intrigante, la forma en que aborda el polvo estelar y lo imaginario se siente un poco distante, como si Herzog estuviera interesado en el tema de manera indirecta.
'Faces Places' representa la despedida de Agnès Varda de manera profundamente emotiva, siendo una obra imprescindible. Su enfoque creativo resplandece con gran claridad.
El documental de Noah Baumbach y Jake Paltrow resulta más accesible para aquellos que son nuevos en el tema y para los aficionados ocasionales. Aún así, es una obra que todos deberían ver.
Aunque no sea más que un repaso aséptico y un tanto masturbatorio a una de las reuniones más salvajes de la historia moderna de la música, no se puede negar que es muy divertido ver cómo transcurre todo.
El primer documental de Haynes es una obra experimental que capta la intensa energía creativa de The Velvet Underground. Consigue reflejar el lenguaje de un periodo único en la historia de Estados Unidos.
Una invitación atractiva para unirse al dedicado grupo de seguidores. Es un homenaje a los hermanos Sparks, permitiéndonos observar cómo se revelan ante nosotros.
El tedio se acentúa por la forma en que Traavik desaprovecha a su excéntrico elenco de personajes. Sin embargo, la respuesta que provoca el concierto resulta ser enriquecedora.
El director Barney Clay siempre mantiene en foco la percepción que su protagonista tiene de sí mismo. La película logra ser entretenida en varios momentos, además de ofrecer una honestidad que se mantiene a lo largo de su desarrollo.
Este encantador documental sobre un concierto presenta argumentos convincentes a favor del talento musical, el arte, y el auténtico atletismo de la música pop.
Zimmy ha creado un homenaje auténtico y profundo. Aunque existen diversas películas sobre Johnny Cash, ninguna ha logrado capturar la fuerza de su voz solemne como lo hace este documental.
Un documental profundamente impactante, cuyo efecto se intensifica gracias a la decisión de las codirectoras Angela Patton y Natalie Rae de evitar el sentimentalismo superficial al abordar los complejos desenlaces.
Una adaptación más suave que no logra transmitir la energía de los libros que la inspiraron. Sin embargo, eso es lo que la hace funcionar. Puede que no te motive a ir a verla, pero seguramente no te lamentarás de haberlo hecho.