Un remake sangriento y divertido. La nueva versión del clásico de culto de los 80 protagonizado por Patrick Swayze es más tonta, más violenta y rinde homenaje al arte del daño corporal.
El estudio del personaje que Cummings interpreta es tan profundo que parece ser el único elemento que requiere una buena historia. La película es realmente excelente.
La obra maestra tranquila y discreta del año. Esta película iraní sobre una familia en un misterioso viaje por carretera es divertida, trágica, conmovedora y una ópera prima casi perfecta.
Esta secuela busca ampliar sus horizontes hacia géneros más intensos e intentar desarrollar una mitología dentro de su universo. Sin embargo, acaba resultando como un visitante en zonas más limitadas que ya han sido exploradas.
No se trata tanto de una película como de un evento decisivo para la franquicia, donde se extinguen los últimos vestigios de buena voluntad e interés en este singular universo.
La secuela de la exitosa película animada de Disney introduce la cultura del Pacífico Sur a un amplio público, respetando el guion y brindando a los seguidores justo lo que anhelan.
Soderbergh ha mostrado una fascinación por todos los géneros, buscando siempre descomponer y explorar nuevos experimentos estéticos. Es uno de los directores que se podría visualizar en un laboratorio, experimentando con su arte.
Lo que Ángel Manuel Soto y Gareth Dunnet-Alcocer presentan con el auge de Reyes no es únicamente un género cinematográfico, sino una manifestación cultural.