Es una sorpresa ver a Wim Wenders utilizar el 3D en todo su esplendor, y el medio empleado logra capturar de manera efectiva el grácil remolino del trabajo de la coreógrafa alemana.
Es gratificante ver a Butler ofreciendo una interpretación similar a la de sus antiguos colegas. Sin embargo, a pesar de sus mejores esfuerzos, la película de Forster falla en su intento y se siente como si diera golpes al vacío.
La buena adaptación de Holm del bestseller logra equilibrar lo sensiblero y utiliza adecuadamente el humor negro. Es una fuerte contendiente a ser una de las películas más agradables del año.
Apoyada como es habitual por una impecable interpretación de Jones, la segunda película de Strickland comienza como el sueño audio de un friki, antes de entrar en una espiral inexorable hacia los elementos de las pesadillas de David Lynch.
El deseo de saber lo que hicisteis en el último capítulo es probablemente el mayor aliciente de este 'cuatro'. Sin embargo, si realmente esta es la última entrega de la serie, es lamentable que su conclusión no sea un grito, sino más bien un quejido.
Una celebración sin complejos de un talento inconformista, con lo más destacado de una carrera extraordinaria. Pero no se salta las cosas oscuras. El mejor documental deportivo desde 'Senna'.
Aunque esta película no presenta un guion tan intenso ni está dirigida con la maestría de su homóloga, logra mantener un ritmo constante y una tensión constante. Además, cuenta con efectos repugnantes que pueden hacerte sentir mal incluso mucho después de que hayan rodado los créditos.
Como el año pasado 'Margin Call', este es un thriller extremadamente efectivo que desmitifica Wall Street sin disminuir su complejidad. Además, es bueno ver a Gere otra vez en plena forma.
Una cosa con un saco de tela en la cabeza puede no sonar aterradora, pero al igual que otros íconos del terror, este ser con cara de saco merece una nueva revisión.