El director se esfuerza por explorar nuevas direcciones en su oficio y logra transmitir eficazmente las ideas de DeLillo, las cuales siguen siendo inquietantes y relevantes, a pesar de que no siempre logra hacerlo con la misma profundidad reflexiva.
Una narración sublime. Uno de las películas de animación más fascinantes en muchos años, documenta de forma única los angustiosos intentos de un refugiado afgano por encontrar asilo en el extranjero. Es un regalo.
El destino del testigo Jurek Popiel, interpretado brillantemente por Tomasz Zietek, ocupa las tres horas de la película. No obstante, su efectividad presenta momentos de inconsistencia.
Sensible. Un filme 'de fuera a dentro', un canto a la tolerancia para la comunidad neurotípica, y un aviso triste y sin prejuicios de cómo los servicios sociales y las fuerzas del orden pueden arbitrar la vida de un autista.
Una obra que equilibra perfectamente varios temas, explorando con profundidad la posguerra en Alemania, ser gay antes de que no fuera un crimen y cómo la lógica insensible de la encarcelación crea una prisión mental.
La dirección de Roberts logra varios gags ingeniosos y efectivos, sin embargo, el desarrollo de los personajes no resulta lo bastante sólido ni convincente.
Aunque Abela brilla en las escenas dramáticas, sus interpretaciones musicales resultan fallidas. La imitación vocal de la actriz británica carece de credibilidad y las réplicas de varios conciertos icónicos son excesivamente simples y recortadas.
O'Connor ha creado aquí un gran logro que despierta la pasión por sí misma, y que encontrará un lugar merecido en la larga vida de la apreciación y los estudios de Brontë.
Con una historia sencilla, aunque no simplista, se construye una catarsis gradual a partir de un conflicto primario, sobre el que Serebrennikov puede crear maravillas cinematográficas, así como explorar temas latentes.
El folclore, el ecologismo, el deseo queer y la coreografía al estilo de los musicales de Hollywood se unen en este encantador filme de Pedro Rodrigues. Bajo su agradable superficie hay ideas que invitan a la reflexión.
Es consciente de que los adultos pueden, y tal vez deban, disfrutar de la pornografía y de que el trabajo de esa industria merece tanto o más respeto que otras. Tal vez la historia merezca un matiz menos de cuento de hadas.
Podría afirmarse que es la primera vez que Strickland, quien ha estado tan cerca de un avance significativo en su carrera, dispone de un argumento y una estructura que podrían alcanzar la calidad que su promoción sugiere.
Se tiene la sensación de que los límites de la historia son lo suficientemente elásticos como para incluir y justificar cualquier cosa, tanto para bien como para mal.
Es una película buena y característica de Dumont por su sentido de la experimentación. Hay mucho juego en el tono y narración, y se ha reservado una larga duración para poder divertirse con los códigos del cine burgués francés.