Fascinante y defectuosa. No logra capturar el morbo necesario para ser una sátira al estilo de Buñuel y resulta demasiado majestuosa y seria para encajar en el ámbito del cine comercial.
Esta sátira de la burguesía es sin duda una de las obras más surrealistas e indescifrables de Buñuel, al tiempo que ejemplifica de manera excelente su distintivo estilo.
La otra obra maestra de Fellini ha resistido el paso del tiempo con gran dignidad, permitiendo múltiples visionados. Su presencia en el top 10 de las listas de cine no es casualidad.
La obra más destacada de Peckinpah presenta todos los elementos característicos de su estilo: el uso de cámara lenta, ángulos góticos y una intensa exploración de la violencia y la misoginia. A pesar de esto, resalta su profundo lamento por la transformación de su país.
Diseñada para resaltar el valor del rol de ama de casa, esta obra hipnótica es un ejemplo impresionante de cine rítmico. Su enfoque valientemente experimental se equipara con lo mejor del cine avant-garde.