Poco sofisticada en el buen sentido, pero traicionando sus influencias, esta descarnada pieza policíaca es para los verdaderos fans del realismo italiano.
La obra maestra de Jean Eustache representa el epílogo de la Nouvelle Vague. Es un retrato meticulosamente observado de un momento y sus actitudes, logrando ser tanto cautivador como polémico.
Fascinante y defectuosa. No logra capturar el morbo necesario para ser una sátira al estilo de Buñuel y resulta demasiado majestuosa y seria para encajar en el ámbito del cine comercial.
Esta sátira de la burguesía es sin duda una de las obras más surrealistas e indescifrables de Buñuel, al tiempo que ejemplifica de manera excelente su distintivo estilo.
La otra obra maestra de Fellini ha resistido el paso del tiempo con gran dignidad, permitiendo múltiples visionados. Su presencia en el top 10 de las listas de cine no es casualidad.
La obra más destacada de Peckinpah presenta todos los elementos característicos de su estilo: el uso de cámara lenta, ángulos góticos y una intensa exploración de la violencia y la misoginia. A pesar de esto, resalta su profundo lamento por la transformación de su país.