El carisma imperturbable de George Clooney y Julia Roberts aporta las suficientes dosis de elegancia a 'Ticket to Paradise' como para dejarse llevar por su frivolidad.
Su extravagante desajuste de forma y contenido le resta vida, rebajando la tensión y pareciendo una prueba de concepto distribuida accidentalmente para un proyecto que nunca consiguió financiación.