La serie tiene todos los ingredientes para ser prometedora. Aunque hacia el tercer episodio se siente algo sobrecargada de tramas, esto no afecta de manera drástica su capacidad para captar nuestra atención.
A la manera de 'El show de Bill Cosby', 'Black-ish' logra un equilibrio efectivo entre las dinámicas familiares y una comedia que puede resonar con un público amplio.