El segundo largometraje de Florenc Papas ofrece una fascinante visión del paso a la madurez, acercándose a las dificultades de una madre y su hijo en medio de los disturbios civiles de Albania en 1997.
Zunic transmite el equilibrio perfecto entre fragilidad, terquedad y despreocupación, mientras que los personajes de Bannaq y Hachem Ebaji son adecuadamente polifacéticos e imprevisibles.
La nueva película de Renato De Maria, aunque presenta aspectos técnicos aceptables y una idea inicial interesante, resulta ser un desorden que dificulta su disfrute.
Es intrigante en su conjunto, pero sus defectos se deben a que algunos de sus personajes principales están muy mal escritos. Sin embargo, las interpretaciones son impecables.
Clementi realiza una destacada labor al reconstruir de manera efectiva las emociones, sensaciones y pensamientos de los soldados, sin ningún tipo de adornos.
Una crónica impactante de la brutalidad de Rodrigo Duterte en su lucha contra las drogas. Es una obra valiosa e informativa, pero también un puñetazo en el estómago.
El cine debe centrarse en narrativas más simples, donde la actuación y la dirección se complementen adecuadamente para captar el interés y las emociones del público.
Las conversaciones presentan diversas observaciones intrigantes acerca de las relaciones entre los personajes. En general, es una obra que resulta satisfactoria y va logrando un equilibrio a medida que avanza.
Una película de no ficción que resulta ser muy cautivadora y, lo que es más relevante, actúa como un poderoso testimonio en contra de la opresión que sufren las mujeres en el mundo árabe.