Este drama que invita a la reflexión es extenso, no obstante, mantiene un buen ritmo, repleto de eventos y, al mismo tiempo, resulta íntimo. Es sin duda una de las películas asiáticas más memorables del año.
Una adaptación poco hábil que conserva algunos de los conceptos impactantes del libro relacionados con la esencia del bien y del mal, así como la verdadera naturaleza de la masculinidad.
Terry Gilliam aborda de manera humorística la búsqueda del significado de la vida, aunque no logra profundizar en el tema. El guion de Pat Rushin ofrece diálogos e ideas muy entretenidas, y el talentoso reparto hace un excelente trabajo para darles vida.
Una historia oscuramente perturbadora. Sin embargo, a pesar de que el trabajo de localizaciones es realmente impresionante, los personajes no logran destacar.
Incluso los seguidores de Kore-eda podrían experimentar cierta desilusión ante una obra que, aunque cautivadora, carece de una profunda conexión emocional. Sin embargo, se destaca el ingenio y el encanto de la película, que resulta ser impecable y está impregnada de un humor irónico.
'El pasado' es una obra que se despliega como una melodía sutil, donde el director actúa con la destreza de un pianista, otorgando a cada nota la profundidad necesaria para que cada fragmento resuene en perfecta armonía con el resto.
Se ha hecho muchas veces antes, pero el toque magistral Euro-gótico de Haneke y el fascinante reparto la modernizan y dan algo de humor negro. Aun así, parece que falta algo.
Trayendo una emotividad mediterránea de la vieja escuela a un guion demasiado tópico, este dramón moderno apela sin escrúpulos al gran público, antes que a la crítica.
Una pequeña gema. Tan dulce como una cereza madura a primera vista, pero con un núcleo duro; aquellos que se aventuren a profundizar en ella lo descubrirán.
Koreeda se adentra en un nuevo camino con una narrativa ingeniosa, conmovedora y esperanzadora que explora el mundo infantil y la maravilla de la existencia.
Trapero busca crear un equilibrio entre el drama intenso y el humor de la televisión, pero no logra alcanzar ese objetivo. Sin embargo, Gusman y Bejo logran sobresalir en sus actuaciones.
Un enigmático drama familiar que comienza de manera poco convencional y culmina en un intenso terror. Resulta complicado abandonar la sala de cine sin sentir una profunda conmoción.
La película se siente fuera de lugar y no aprovecha el impresionante talento de Barbara Sukowa, cuya intensidad brilla por sí sola, ni de la encantadora Katja Riemann.