Es una película aterradora, con actuaciones sobresalientes, un guion excepcional y una dirección impecable. Establece un estándar elevado para las producciones de terror posteriores a la pandemia.
Hace todo lo posible por asustar, pero nunca consigue lo que promete. Sufre por intentar hacer demasiado con los personajes vivos y no lo suficiente con los muertos.
Dado su limitado reparto, localización y presupuesto, es una hazaña impresionante. Gracias a unas interpretaciones sólidas y a una escritura acertada, es una película de cámara llena de tensión, deidades y grandes ideas.