Carece de la chispa que le habría dado alas como una película de autor atractiva o como un producto televisivo de calidad. No obstante, esta adaptación es elegante y satisfactoria dentro de sus límites.
Un capítulo más de una idiosincrásica y convincente filmografía de lo más errática e intrigante. Pero cuesta decir que las extrañas disonancias entre premisa y ejecución recompensen al espectador.
Sombría y lustrosa de forma cautivadora. A la gente le suele gustar el terror gótico por la atmósfera, no tanto por el esqueleto narrativo. 'The Lodgers' no tiene demasiada carne en ese esqueleto.
No es lo suficientemente conmovedora y carece de la urgencia y el suspense necesarios para dar vida a los acontecimientos de enjundia. No obstante, resulta más una decepción que un producto fallido, ya que es tan notable a nivel técnico que todo fluye con facilidad.
El best-seller internacional de Markus Zusak 'La ladrona de libros' ha sido llevado a la pantalla con una tranquila eficacia y un escrupuloso buen gusto por el director Brian Percival y el guionista Michael Petroni.
Los colaboradores de diseño, la muy bella fotografía de Lagerroos, el afilado montaje de Juho Virolainen y la gama de viscerales e impresionantes acrobacias y efectos especiales hacen de 'Sisu' un filme muy divertido.
Lo que podría haber sido, en acción real, un drama familiar, aunque triste, se beneficia de la relativa novedad de su presentación (...) Pero una animación bastante vulgar también la hace un tanto decepcionante.
Los adultos ansiosos por ver suspense sin explosiones se verán recompensados. El control del director es magistral, creando muchas escenas terroríficas memorables.
No es del todo convincente ni especialmente innovadora. La trama avanza por caminos bastante predecibles. Sin embargo, su estructura es lo suficientemente coherente como para resultar efectiva.
La cuarta colaboración entre Michael Winterbottom y Steve Coogan es un gráfico torbellino de época que muestra de una manera impresionante el lado más dramático de los actores.
Revisita los turbulentos años 60 para exaltarlos en lugar de condenarlos, celebrando el optimismo intrínseco de su juventud inconformista. La mayor parte de la obra logra canalizar de manera efectiva ese mismo espíritu efervescente.
Los personajes carecen de profundidad y la película se basa en sustos simplistas, priorizando un ritmo acelerado sobre la creación de una atmósfera envolvente.