La película de Pritzker evoca la esencia del cine independiente estadounidense de tiempos pasados. Ofrece una experiencia cautivadora y emocionante, sin caer en lo sentimental.
La mirada de Leigh transmite humanidad y respeto hacia los personajes, presentándolos a través de un uso excepcional de la viñeta cotidiana. Es una obra recomendable para aquellos que aprecian el buen cine social.
Una 'Lost in Translation' al estilo francés, donde Girard capta el asombro de la protagonista con un encanto humorístico minimalista y define su imagen a través de los diferentes escenarios de su viaje.