Un desastre de drama, sólo salvado por los asaltantes alados. Sabes que una película tiene un problema cuando estás deseando que sea la humanidad quien pierda.
Sea de lo que sea que trate, está hecha a medida para su público: es para aquellos que fantasean sobre tórridas tardes en habitaciones de hoteles europeos.
En sus momentos más destacados, transmite una energía alegre y vibrante. Sin embargo, en las ocasiones menos afortunadas, se aferra a la búsqueda vacía y constante de Allen por encontrar respuestas profundas.
'La hija del general' destaca por su esencia y energía propias de un thriller militar, aunque resulta ser una trama enrevesada y dispersa que dificulta su seguimiento.
La película destaca gracias a la encantadora actuación de Grant y Roberts, quienes brillan al interpretarse a sí mismos. Sin duda, es una aventura que deja una huella imborrable.
Josh Goldsmith, Cathy Yuspa y Diane Drake han diseñado momentos intrigantes, sin embargo, la duración es excesiva y hay ciertos aspectos que no se resuelven.
Un golpe en el plexo solar ejecutado con suavidad, un cine negro magro e inteligente que te pincha con el desdén y el sarcasmo ingleses por excelencia.
Tiene algo atractivo, especialmente para quienes disfrutan de lo que se podría llamar 'tan mala que es buena'. Ofrece una mezcla de entretenimiento absoluto y una curiosidad casi voyeur.
Finalmente, hemos visto una película donde los personajes tienen la libertad de equivocarse, incluso si eso implica alejarnos de ellos. Esta situación nos brinda una intensa sensación de liberación.