Kiran y su familia son verdaderos héroes, aunque esta no es solo una historia de heroísmo. La película revela las incomodas y limitadas opciones que enfrentan los sobrevivientes en su búsqueda de justicia.
Consigue mucho con muy poco: su montaje, no lineal, y sus astutos silencios invitan a que hagamos nuestras interpretaciones. Ford nos empuja, si no a las respuestas definitivas, a las preguntas correctas.
Las peleas, las confesiones y las competiciones de baile no presentan ni un ápice de conflicto romántico real y tampoco hay química entre Rae y Buchanan.
El retrato de la vida que surge orgánicamente de su enfoque sutil y observador hace que sea un drama social inusual, ya que critica sin caer en el didacticismo y empatiza sin caer en la conmiseración.
Es terreno fértil a nivel temático, pero como suele suceder con las películas de supervivencia, predominan las florituras cinematográficas y no la profundidad.
No convencerá a los que piensan que un aborto es como un asesinato, pero aquellos que no lo tengan claro tampoco aguantarán sus flojas actuaciones y sus lamentables valores de producción.
King está magnética, clavando el acento de Chisholm y su férrea personalidad. Pero tiene poco que hacer aparte de intercambiar bromas con los demás personajes, en un drama que se conforma con contar en lugar de mostrar.
No se limita a ser un biopic histórico, es una provocación apasionante. El guion deja espacio para el ingenio y el debate ideológico, impulsado por un elenco sólido a través de diálogos incisivos.
Ofrece una mirada cálida e ingeniosa a los tipos de compañía que pueden surgir incluso —o sobre todo— en las circunstancias menos románticas y más pragmáticas.
Ofrece una visión aburrida y tópica sobre temas feministas, y como tantos otros aspectos de 'Clover', da la impresión de ser una imitación mal hecha de mejores películas.
El film ofrece un giro conmovedor y diálogos impactantes que abordan de manera sencilla y defensiva las discusiones contemporáneas sobre la brutalidad policial.
Un thriller de acción que se basa más en la fuerza bruta que en un estilo elaborado o ideas originales. Desde el principio, se adentra en la acción, brindando una abundante dosis de sangre, disparos y explosiones de vehículos.
Dussollier ofrece una actuación excepcional, oscilando entre la desesperación y el orgullo. Sin embargo, la película posee una calidad contenida que frena las emociones, transformando los conflictos en simples intercambios superficiales.