La trama se descompone en una sucesión de relatos y batallas repletas de efectos visuales, aunque no siempre cautivadoras. A pesar de la resistencia de CD Comics, es evidente que los Avengers de Marvel ofrecen una experiencia superior.
La película de Vaughn destaca por su creatividad y sentido del humor, desde los ingeniosos robots y dispositivos hasta los escenarios extravagantes y la participación de actores destacados.
El resultado es un film de 97 minutos, uno de los más breves de la saga. En este tiempo, todo está justificado, y la acción desbordante, acompañada de diálogos irónicos, mantiene el entretenimiento de manera constante.
Desde el inicio de la acción, la película se mantiene en un ritmo constante, lo que hace que, a pesar de su falta de profundidad, sea muy divertida de ver.
Este film supera al anterior gracias a la interpretación del científico loco a cargo de Anthony Hopkins, quien aporta su característica mezcla de humor e ironía, resultando más efectivo que ciertos gags más obvios.
Las escenas de acción y ciertos efectos especiales llamativos ayudan a suavizar la ternura excesiva y la falta de sorpresa de la trama, junto con un elenco que cumple pero no destaca.
Una comedia que inicia con una serie de gags muy divertidos, aunque a medida que avanza la trama pierde algo de fuerza. A pesar de esto, se disfruta en todo momento.
Entendiendo que el argumento es pésimo, y que los personajes básicamente repiten forzadamente lo que hacían en el film anterior, queda claro que esta comedia no tiene el toque Lubitsch.