David Tenant encarna a un psicópata extravagante que, a su manera, logra mantener el interés en este thriller que presenta varias incongruencias. Sin embargo, se destaca por su ritmo ágil y una generosa cantidad de momentos escalofriantes.
La película arranca con gran fuerza, pero a medida que avanza, su atmósfera se torna más sombría. El director parece tener dificultades para equilibrar los dos estilos de manera efectiva.
Incluye el atractivo de documentar su reencuentro con la E Street Band, en la que ahora músicos como el guitarrista y cantante Nils Lofgren tienen categoría de leyendas por mérito propio.
Cuando la película se atreve a encarar las situaciones más fuertes ideadas por el autor de la novela, la intensidad aumenta a niveles propios del mejor cine fantástico, pero lamentablemente el director prefiere las cosas tibias y no se juega del todo.
Lo más destacado de '¡Malditos sean!' es su prólogo, que conecta de manera efectiva los diferentes episodios. A pesar de algunos altibajos, el resto de la trama logra mantener el interés del espectador hasta un desenlace que no decepciona.
Aquí nos encontramos con una narrativa que resulta confusa, reservada para quienes conocen profundamente el mundo Pokémon. Sin embargo, la calidad de esta nueva entrega no alcanza el nivel que se podría esperar.
En sus mejores instantes, la película resulta no solo divertida, sino también impactante. Sin embargo, en los momentos más débiles, cae en la repetición y en la indulgencia hacia sí misma, presentando una falta de rigor histórico que se siente parcial y tendenciosa.