A pesar de la atención al detalle, es difícil para el espectador conectar con una narrativa tan distante y minuciosa. Aunque la producción es de calidad y las actuaciones son sólidas, resulta lamentable, ya que la historia tenía el potencial para ser mucho más impactante.
La trama, con un ligero guiño a Hitchcock, da inicio a una secuencia de eventos emocionantes y bastante divertidos, aunque no soportan un análisis profundo.
Donaldson destaca por su destreza técnica como director, aunque carece de una visión más creativa. Su enfoque suele estar atado a las limitaciones del guión, que en esta ocasión podría haber mejorado significativamente la narrativa.
La película se mantiene firme, especialmente para aquellos que puedan soportar su desenlace humanista, que parece un poco fuera de lugar tras tanta violencia.
García Bogliano decidió arriesgarse al elegir a Sara Hebe, una cantante de rap, para uno de los papeles principales, a pesar de que su experiencia actoral era prácticamente nula.
La música de estilo oscuro y más rockera que las bandas sonoras convencionales de terror contribuye a que esta versión de Caperucita sea una película original y digna de ser vista.
Esta película tenía el potencial de ser una excelente adaptación de un cómic icónico, seguramente una de las más esperadas por los aficionados. Lamentablemente, la historia fue mal manejada por un equipo de guionistas que no hicieron justicia al material original.
La primera entrega de la saga de ciencia ficción, basada en la obra de James Dashner, ofrece momentos intensos y elementos visuales que evocan una auténtica experiencia de terror.
El guión se adentra en territorios bastante conocidos. Aunque hay una sorprendente actuación de Laurence Fishburne en un papel que le queda bien, la película repite casi las mismas situaciones que ya se han visto en entregas anteriores.
La película logra un balance perfecto entre la humanidad y los impresionantes dispositivos tecnológicos, ofreciendo un drama bélico que se afronta con seriedad y creando escenas de suspenso realmente impactantes.
El film, producido por el propio Le Carré, obliga al espectador a esforzarse para seguir su compleja trama y a aceptar algunas convenciones, pero la tensión y el suspenso crecientes y la actuación de Philip Seymour Hoffman lo vuelven imperdible.
Con su inusual historia que combina terrorismo irlandés y la conexión entre políticos y grupos violentos, la película evoca una época diferente, por momentos recordando a un thriller de los años 90.
'Mientras duermes' puede no ser el mejor programa para quienes buscan diversión, pero ofrece momentos impactantes, con un toque de gore, humor negro y giros inesperados que mantienen el interés.
Espléndida fábula, esta pesadilla no ofrece muchas pistas ni explicaciones en medio de maravillosas secuencias llenas de horrores surrealistas y abundantes dosis de gore.
Esta pensada para poder escapar del género en forma intermitente, postergando la próxima escena de tensión y crímenes sexuales con conflictos familiares, estudiantinas pueriles, erotismo light y enredos amorosos.