La película logra un balance perfecto entre la humanidad y los impresionantes dispositivos tecnológicos, ofreciendo un drama bélico que se afronta con seriedad y creando escenas de suspenso realmente impactantes.
El film, producido por el propio Le Carré, obliga al espectador a esforzarse para seguir su compleja trama y a aceptar algunas convenciones, pero la tensión y el suspenso crecientes y la actuación de Philip Seymour Hoffman lo vuelven imperdible.
Con su inusual historia que combina terrorismo irlandés y la conexión entre políticos y grupos violentos, la película evoca una época diferente, por momentos recordando a un thriller de los años 90.
Aporta detalles interesantes relacionados con tópicos como el bullying adolescente, pero lo que lo salva son las buenas actuaciones, empezando por la excelente Rebecca Hall.
Existen algunas subtramas humanas que no suman, así como momentos espaciales que evocan el estilo de 'Armageddon'. Sin embargo, solo a través de las secuencias apocalípticas, Devlin consigue ofrecer un espectáculo impresionante.
A pesar de la atención al detalle, es difícil para el espectador conectar con una narrativa tan distante y minuciosa. Aunque la producción es de calidad y las actuaciones son sólidas, resulta lamentable, ya que la historia tenía el potencial para ser mucho más impactante.
Donaldson destaca por su destreza técnica como director, aunque carece de una visión más creativa. Su enfoque suele estar atado a las limitaciones del guión, que en esta ocasión podría haber mejorado significativamente la narrativa.
El film presenta deficiencias notables en su narración y en el ritmo. Se pueden encontrar ciertos momentos de gore, así como una notable presencia de silbido.
Por momentos parece seguir un rumbo predecible, pero también ofrece secuencias de acción creativas. 'Uncharted' es una opción entretenida, aunque los amantes de los videojuegos podrían inclinarse más por la experiencia del juego original.
La película destaca por su cuidada narración, la sobresaliente dirección de arte y fotografía, así como las sólidas interpretaciones de Matías Desiderio y Clara Kovacik.
El documental "Salad Days" destaca en el aspecto técnico, pero carece de originalidad. Aporta información intrigante sobre bandas como Minor Threat, cuyos álbumes no alcanzaron la popularidad esperada.
Hafstrom muestra un mayor interés por los elementos fantásticos de su narrativa sobre una prisión totalitaria para prisioneros políticos, dejando de lado la necesidad de añadir un nivel básico de verosimilitud a la trama.
La descripción de esa penitenciaría resulta perturbadora, pero también tiene un toque pintoresco y divertido. Sin embargo, las escenas de comedia negra no siempre alcanzan su objetivo y en ocasiones tienden a ser excesivamente repetitivas.