El único problema es que no dure el doble de los 110 minutos que dura. Por momentos el repaso por la carrera se siente apretado y apresurado y uno sabe que debe haber mucha más entrevista grabada y cosas para contar.
Observar una historia personal del cine contada de manera específica en lugar de biográfica o cronológica, como suelen hacerlo los libros y documentales, resulta ser una experiencia enriquecedora.
Me resulta claro el interés de Frenkel por el personaje de su película, pero no logro captar el tono ni la idea fundamental que se oculta tras su descripción.
La película de Mitchell es un homenaje a la lucha por la visibilidad, ofreciendo suficientes detalles y reflexiones valiosas incluso para quienes ya están familiarizados con la historia del cine afroamericano en Hollywood.
Es una película amena en ocasiones, pero su formato resulta predecible. La narrativa carece de claridad y no todos los personajes que hablan aportan razones válidas para estar en la historia.
Zukerfeld utiliza a Walsh como medio para explorar no solo su propia producción artística, sino también para reflexionar sobre el cine clásico en su totalidad.
De manera sincera y honesta, la película retrata una etapa conflictiva de la historia colombiana e internacional, donde el cine no solo fue un testigo crucial, sino que también contribuyó a visibilizar injusticias.
Que las imágenes en Super 8 predominan en el filme, aportando un toque nostálgico y poético que lo hace único, al igual que las escenas capturadas por el realizador.
Esta película ofrece un fascinante y minucioso vistazo a la vida y obra de esta talentosa dupla de director y actor, responsables de algunas de las obras más destacadas del cine en las dos últimas décadas.