Guerin presenta un cautivador retrato de un grupo de personas que, al igual que muchos otros, se debaten entre una claridad conceptual aparente y una inestabilidad emocional.
Green va incrementando la tensión a medida que avanza la trama. 'El Hotel Real' se transforma poco a poco en un thriller, un relato de violencia y suspenso que recuerda a cierto cine de los años 70, creando momentos que parecen indicar un giro hacia el horror.
La película enfrenta dificultades similares a algunas que intentan mezclar escenarios con bases realistas y, al mismo tiempo, incorporar normas más clásicas del género.
El resultado es una obra fría y contundente, que ni la talentosa música de Hans Zimmer logra calentar. Impresiona visualmente, pero carece de la capacidad para tocar el corazón. Transmite, pero no provoca esa conexión emocional esperada.
Un ejercicio meticuloso, incluso en sus elecciones estéticas consideradas «desprolijas», que se mantiene coherente con su propia lógica. Sin embargo, pocas veces logra ir más allá de estas limitaciones.
En ocasiones, el impresionante cuidado visual de "All That Breathes" se aproxima a lo que algunos podrían llamar "misery porn". Sin embargo, Sen logra sortear este posible dilema ético y estético.
La actuación de Kate Winslet en 'Titanic' no consigue elevar este debut de la directora de fotografía Ellen Kuras, que se queda atrapado en la mediocridad.
El documental 'Martha' ofrece una visión fascinante de un aspecto cultural importante en Estados Unidos, que a menudo pasa desapercibido, invitando a la reflexión sobre su relevancia.
Una serie ambiciosa y desconcertante, con un enfoque político relevante, aunque su narrativa a veces resulta confusa. Sin embargo, hacia el final, logra retomar el impulso y la intensidad.
El gasto no es el problema de 'The Electric State'. Su debilidad radica en su ausencia de alma, personalidad y carisma. En su intento de agradar a todos, termina siendo irrelevante para cualquiera.
Es un inquietante material que sirve para introducirse en un mundo feroz, cruel y salvaje que todavía –más de medio siglo después de los hechos– sigue siendo bastante incomprensible.
En el ámbito del 'thriller erótico', 'Aguas profundas' se aleja considerablemente de lo que fueron las obras de Lyne en los años 80 y 90, y ni se puede comparar con las de Paul Verhoeven.
En solo 75 minutos, el destacado director francés de 'Los amantes regulares' presenta otra magnífica obra que explora las complejidades de las relaciones amorosas.
Es puro Rohmer: excelentes actuaciones, un recorrido por locaciones precisas, una cámara más móvil e inquieta que en épocas anteriores y esas escenas largas de diálogos que lo caracterizan y que alejan a sus comedias románticas de cualquier convención.
Una comedia que carece de ingenio y se extiende por más de dos horas, intentando hacer humor sobre la pandemia de la forma más sencilla y poco original.
Una maravilla de asombrosa y experimental factura que combina una brutal crítica a la industria del cine con una reflexión dolorosa sobre la amistad, la traición y el olvido.
Usando varios niveles de ficción, la película es un homenaje a la célebre cantante y una inteligente reflexión sobre el complejo arte de la interpretación.