'Atlantis' carece de pulido, resultando torpe y con una paleta de colores poco atractiva. A pesar de contar con momentos inspiradores y algunas actuaciones de voz destacadas, la película se siente excesivamente convencional.
Aunque cuenta con escenas evocadoras, la trama carece de profundidad y resulta comparable al diario de un niño de 12 años que expresa su deseo de querer a su padre.
'The Motorcycle Diaries' no es una película fallida, pero sí resulta insípida. Representa al Che como un joven ingenuo, en el que todas las chicas y chicos gays parecen interesarse.
Tras la generosa 'In the Mood for Love', el solipsismo de 2046 parece un tanto engañoso. Sin embargo, hay que reconocer que gracias a esta película, añoramos aún más lo que Wong ofreció anteriormente.
Tiene a la nostalgia de su lado, pero no mucho más. Un divertido homenaje a las películas de terror del pasado en el que hay poco debajo de tanta admiración.
Cuando la historia deja de lado la masacre, el estilo vivaz de Villeneuve logra expresar de manera impresionante cómo las víctimas de la tragedia están metafísicamente conectadas.
'Big Fish' es una película que, aunque es sensiblera, no cae en la manipulación. Explora nuestros deseos universales de vivir, no necesariamente al máximo, sino con asombro ante nuestra propia existencia.
Si 'Good Bye, Lenin!' funciona tan bien es porque Becker sabe cómo equiparar la división de Alemania y los conflictos políticos con el tipo de traumas que separan a las familias.
Aquí hay como ocho o nueve películas a la vez, desparramadas para formar una especie de videojuego a lo 'Final Fantasy' con ideas descuidadas y algo de espiritualidad.
La película presenta una estética excesivamente elaborada, similar a la de algunas producciones actuales, con intérpretes que parecen estar listos para una fiesta de verano en MTV.