Fábula edulcorada y familiar, se mantiene hasta el final porque, a pesar de los roles secundarios, resulta gratificante ver cómo David Morse y M. Emmet Walsh logran sostener la trama con su mera presencia.
Con una estructura clásica, Daranas combina rutinas dramáticas poco afortunadas, que resultan reiterativas y algo gruesas, con imágenes de evidente poderío.
El actor, a pesar de su pálida apariencia, no logra resaltar los momentos cruciales de la película. Esta falta de conexión por parte del intérprete, junto con la sobrecarga de estímulos que enfrentamos como espectadores, afecta negativamente el desarrollo frío, teatral y a veces excesivamente fragmentado de la obra.
Quienes disfrutan de las series de tarde, no podrán evitar experimentar una mezcla de risa y asombro. A pesar de sus extremos, 'Contrarreloj' logra destacarse gracias a su audaz falta devergüenza.
Frente a la primera parte de 'Amanecer', es evidente que Bill Condon reserva lo mejor para el final, creando una película más robusta e interesante, aunque aún presenta algunos momentos dispersos.
El filme brilla cuando se disfruta como una colección de gags y momentos únicos, aunque se pierde en su intento de abarcar demasiados temas como la familia como carga, los choques culturales y el dolor por la pérdida.
Macián, a pesar de contar con un presupuesto reducido, logra plasmar el sufrimiento de los protagonistas de Rosa. Gracias a un reparto talentoso, consigue crear una película que resuena profundamente con el espectador y resulta sumamente interesante.
Una mezcla de 'El príncipe de las mareas' y 'El exorcista'. Lo que realmente falla en 'La sombra de los otros' no es su confusión entre géneros ni sus limitadas pretensiones visuales, sino el ver a Julianne Moore completamente desubicada.
Se aprecia el esfuerzo del reparto, aunque se extraña el brillo característico del technicolor. Es una comedia musical encantadora que recuerda a sus contemporáneas.