Normalmente, las películas sobre la subcultura de los 60 repiten un conjunto de clichés mediáticos, sin aportar nada nuevo. Sin embargo, Harron trata este tema con una curiosidad y compasión notables, mostrando un enfoque casi antropológico.
Decepcionante, repetitiva y sin sentido. A pesar de los intrigantes vuelos visuales que ofrece Gilliam, la película se siente obsoleta y sorprendentemente superficial.
Puede que sea hermosa y honesta, además de estar bien interpretada y ejecutada, pero no es la película estimulante que Universal había prometido. La historia carece de la profundidad cinematográfica necesaria.
'Crooklyn' es ruidosa, estridente y, en ocasiones, cruel. Los actores gritan sus diálogos, los niños intercambian insultos y la película tiene la ansiedad tensa y desesperada de una 'sitcom'.
'Clockers' tiene los puntos fuertes de las mejores obras de Lee, como la pasión, el humor y las grandes actuaciones, pero carece de los sermones, la autoimportancia y los movimientos de cámara artificiales que caracterizan a sus trabajos menos logrados.
El resultado es sorprendente y repelente, un desafío para los espectadores acostumbrados a los disparos falsos, las heridas falsas y las muertes cosmetizadas.
Aunque algunas de sus partes estén brillantemente ejecutadas e interpretadas por un elenco increíble, el resultado es disperso, exagerado y poco satisfactorio.
La película presenta a Rodríguez, una mujer de impresionante belleza, con un cuerpo fuerte y el rostro que evoca a una princesa azteca. Además, cuenta con un talento innato que capta de manera intuitiva la importancia de la economía en una actuación efectiva.