Esta firme dedicación a los matices y a las zonas grises hace que sea en ocasiones monótona, lo que a su vez dificulta que mantengamos el interés en lo que se desarrolla, pero al final resulta ser lo mejor de la película.
Es una lástima que acabe cayendo en el cliché, transformándose así en una película iniciática bastante convencional, ya que se apoya más en los tópicos de personajes de lo que aparenta al comienzo.
Purev-Ochir mantiene una mano firme pero delicada sobre su película, dejando que los personajes, más que cualquier floritura de dirección, la guíen hacia donde tiene que ir.
Un debut emocionante, pero a veces convencional. Las inmersiones en la fantasía, algo desacertadas, tampoco mejoran el resultado, pero 'Rodeo' funciona cuando se mantiene con los pies en la tierra, cerca del pavimento.
Panahi logra que múltiples elementos se integren de manera efectiva. Este filme representa un verdadero respiro creativo, destacándose como una pieza genuinamente original que lo establece como una promesa del cine.
Bajo el peculiar título de la obra de Hettie Macdonald, se revela una perspectiva inesperadamente intensa, que, aunque a menudo melancólica, termina ofreciendo un mensaje de esperanza sobre la indiferencia, la creencia y la entrega individual.
Un misterio que comienza bien, pero se torna predecible con el tiempo. El desenlace se siente como un intento forzado de darle un giro moderno a la trama, lo que le resta interés y originalidad.
Una obra maestra asombrosamente inteligente y sutilmente perversa, que recorre un largo camino entre el frío y la nieve para abordar (...) el inefable e irreducible misterio en el corazón de las relaciones profundas.
El canto del cisne de William Friedkin, con un enfoque aparentemente simple, ofrece una profunda exploración de la vulnerabilidad y la barbarie que pueden habitar dentro de la naturaleza humana.
La habilidad de Panahi para señalar con precisión a los auténticos responsables refleja su aguda claridad de pensamiento y su inquebrantable deseo de crear un mundo más justo y esperanzador.
Un retrato de la resistencia discreta que resulta encantador e inspirador. La ausencia de tensión dramática otorga al filme un matiz notablemente sentimental.
La película de Maryna Er Gorbach, con un enfoque poético e imaginativo, se desarrolla en el este de Ucrania durante los inicios de la guerra del Donbás, creando una atmósfera surrealista en medio de un conflicto inusual.
No ofrece nuevas perspectivas sobre los ciclos de la adicción, la violencia y el abandono, sin embargo, resalta cómo incluso un pequeño rayo de esperanza puede marcar una gran diferencia en la vida de los niños.
Una película perturbadora y difícil de clasificar. Al ofrecer un mundo donde todo puede pasar, pero nada sorprende, van Warmerdam parece empeñado en desafiar las convenciones narrativas.