Una película aparentemente simple que, en realidad, plantea interrogantes interesantes y difíciles con respecto a los límites entre antropomorfismo en pantalla y derechos animales...o la falta de ellos.
Droppová y, sobre todo, Caldová realizan una excelente labor. Sin embargo, la estructura rígida de la película limita la oportunidad de ambas actrices para desarrollar sus personajes de manera completa.
Un filme desesperado y sufrido, rodado con una reserva emocional que sugiere ríos de dolor que corren bajo la superficie; es una pena que cuando esas emociones surgen, parezcan demasiado elegantes y simples para sonar ciertas.
Es, con diferencia, la mejor de las muchas películas sobre asesinos a sueldo que se han presentado este año en el Festival de Venecia. Encuentra tanto comedia y consuelo en la identidad y actúa como bálsamo en nuestros tiempos.
No está claro cuánto hay de verdad en esta serie 'inspirada en' la vida de Rocco Siffredi, pero Alessandro Borghi está espectacular como el semental italiano
A través del personaje de France, Dumont realiza una crítica entretenida a los medios, que resulta más atractiva por sus extravagancias formales y estilísticas que por sus argumentos.
Esta firme dedicación a los matices y a las zonas grises hace que sea en ocasiones monótona, lo que a su vez dificulta que mantengamos el interés en lo que se desarrolla, pero al final resulta ser lo mejor de la película.
Bajo el peculiar título de la obra de Hettie Macdonald, se revela una perspectiva inesperadamente intensa, que, aunque a menudo melancólica, termina ofreciendo un mensaje de esperanza sobre la indiferencia, la creencia y la entrega individual.
Un misterio que comienza bien, pero se torna predecible con el tiempo. El desenlace se siente como un intento forzado de darle un giro moderno a la trama, lo que le resta interés y originalidad.