La estética del cine negro, la variedad de villanos y los giros argumentales menos sombríos dan vida a una serie que, aunque se aferra a sus influencias, logra establecer una identidad distintiva.
La bomba. Con su impecable captación de la esencia de la franquicia y un profundo entendimiento de sus conceptos, no solo replica los juegos, sino que los enriquece de manera notable, transmitiendo una gran confianza.