Se echa en falta que el contexto del 78 no quede reducido a lo elemental. Con todo, 'El 47' cumple su amable objetivo, se debe principalmente al descubrimiento de su personaje central y a su actor principal.
Martín-Calero explora con sutileza los elementos visuales y sonoros de un drama familiar con toques de terror paranormal. Al adoptar esta estética, la película logra ser efectiva, aunque a veces se desvía de sus intenciones metafóricas.
Discurre como un partido de tenis de gestos y diálogos que si llega a buen puerto es gracias a una escalada en la que los dos intérpretes saben estar a la misma altura.
Loach, a sus 86 años, prueba que su mensaje anti-cínico sigue siendo relevante. Aunque lo que sucede puede ser predecible, resaltar la solidaridad como nuestra única esperanza es un mensaje que nunca debería perder vigencia.
Una autoparodia feminista que parece demasiado calculada. El Ken empoderado de Ryan Gosling brilla con luz propia, convirtiendo a esta película en una experiencia que se mantiene gracias a su entretenida recreación del universo de Barbieland.
Un conjunto adecuado que, quizás por esta razón, termina enfrentándose a la melancolía polvorienta que evoca la poética de Rulfo y sus espectros anónimos.
Sórdido retrato se sostiene gracias a la enorme pegada de su actriz protagonista, Mariana Di Girólamo, que logra sacar adelante una decisión formal tan ingeniosa como a veces cansina en su bucle.
El filme se destaca por su enfoque en la realidad cotidiana, presentando un fascinante paisaje de la complicada montaña rusa emocional que define la adolescencia en tiempos de la tecnología y relaciones poliamorosas.
Con una narrativa sólida y cautivadora, Bellocchio presenta la batalla de la familia Mortara contra una iglesia fanática. La dirección mantiene al espectador intrigado y en constante tensión a lo largo de toda la película.
El pulso entre pasado y futuro define este emocionante y cuidadosamente elaborado homenaje al personaje, ofreciendo una experiencia cinematográfica que se desplaza con la rapidez de un auto en la autopista.
Una fuerte alegoría que aborda temas como la pérdida, la soledad, la incomunicación y la maternidad. Es una película que, con su sencillez y limpieza en la narrativa, invita al espectador a dejarse llevar por la historia.
Es una de esas delicias donde todo se saborea como si fuese la primera vez. Anya Taylor-Joy brilla en la piel del más vanidoso e irresistible personaje de Jane Austen.
Una comedia loca y absurda. Una sucesión irregular de chistes verbales y físicos que, eso sí, hará las delicias de sus admiradores y recordará al resto de qué van los superpoderes de esta estrella de Hollywood [McCarthy]
La película sufre a lo largo de su desarrollo debido a las limitadas habilidades de actuación de su protagonista. La manera en que se expresa el monstruo revela un problema actual: la constante subestimación de la inteligencia del público.