Una película sorprendente con unos valores de producción superlativos. Arriesgada no solo en su diseño, sino también en su narrativa, que combina sátira y terror, aderezada con abundantes dosis de sexo y violencia macabra.
Cada uno de sus talentosos actores tiene algunos buenos momentos, pero al final, ninguno se puede elevar por encima de las limitaciones del material y la realización.
Una obra lograda que logra elevarse por encima de sus aspectos convencionales. Sin embargo, el guion de Lem Dobbs resulta poco sólido y no está a la altura de las expectativas que genera.
El debut de Andrew Niccol como director es un thriller de ciencia ficción inteligente y relevante. A pesar de algunos giros en la trama que carecen de lógica, la película logra mantener su captura emocional hasta el desenlace.
Un pastiche ruidoso, impersonal y autoconsciente que mezcla elementos de ciencia ficción, aventura, acción y romance y los sirve en una comedia repleta de chistes privados de Hollywood.
Denzel Washington enfrenta el desafío de sostener una película compleja que solo presenta momentos de suspense, sin lograr cautivar al espectador, ya sea a nivel emocional o intelectual.
La diversión que Schlesinger y su equipo de talentosos actores experimentaron en esta producción es palpable; la película mantiene un ritmo constante, sin momentos de tranquilidad o aburrimiento.
En esta historia única y valiente sobre un solo personaje abandonado en una isla, un Tom Hanks de primera categoría sostiene la película sobre sus hombros.
La estética visual de esta película distrae de su falta de profundidad y su enfoque egocéntrico. Es poco probable que los seguidores de Ferrara encuentren algo valioso en esta obra, que parece acercarse más a la explotación que a la narrativa.